Ser madre no es fácil, pero el camino está lleno
de satisfacciones. Cuando una se convierte en madre, un pedazo del alma empieza
a deambular fuera de nosotros y las satisfacciones llegan cuando vemos los
logros de nuestros hijos y más adelante cuando nos damos cuenta de que hicimos
las cosas bien porque nuestros hijos son HUMANOS de verdad.





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